¿Quién es el artista?

Último trabajo del primer semestre de la asignatura de Historia del arte, «¿Cuando se es artista?». Es bonito abrirse la mente para descubrir las infinitas posibilidades y sobre todo, las tuyas propias, que pueden ser igual de importantes e igual de bellas 🙂 Que no se pierda la belleza de las miradas del mundo, no de la belleza estética, sino, de la belleza del descubrimiento, de los infinitos diálogos que se pueden tener con él, la belleza de las conexiones 🙂

Seminario de Historia del arte)

Actividad 3: ¿Cuándo se es artista?

Nosotros aplicamos el término “arte”, “artístico”, “artista”, a ciertas piezas, obras y o a sus creadores no porque en sus comunidades de origen también se consideren como tal, es un término nuestro, occidental principalmente, que nosotros les acuñamos. Si le damos ese termino a las piezas es por su valor cultural, por su significado dentro de esa cultura, que no tiene porque ser artístico para ellos, es más, es posible que ni siquiera en sus culturas de origen tengan una transcripción de la palabra “arte” ,“artístico” o “artesanal” a su idioma, porque sus conceptos sobre las cosas, pueden no ser en absoluto iguales. Dentro de nuestra propia historia del arte occidental mismamente, el arte y la labor del artista no ha significado nunca lo mismo en una misma época, y hoy día, para cada artista, su labor dentro del arte puede distar mucho unos a otros.

La manera en la que cada cultura ve el mundo, se ve afectado por su lenguaje, y el cómo y por qué las aplica a sus mundos. Pensamos en palabras, en el lenguaje con el que hayamos crecido, dentro de la cultura en donde nos hayamos desarrollado, eso lógicamente, afectará a la forma en la que pensemos, y en la manera de ver, conocer y relacionarnos con el mundo que nos rodea. La tribu Piraha en Brasil, en su lenguaje no existen los número para contar “uno” ,“dos”, “ tres”… si no que, utilizan sonidos que hacen referencia a cantidades relativas como: “mucho”, “poco” o “unos cuantos”.

Mamihlapinatapei es una palabra que no tiene traducción a otro idioma, pertenece al Yagan (lengua indígena de Tierra del Fuego, Argentina) y significa “Es la mirada cargada de significado que comparten dos personas que desean iniciar algo, pero que son reacias a dar el primer paso para comenzar.”

Cafune, portugés (Brasil) “El acto de peinar a alguien suavemente con los dedos”.

Wabi-Sabi, Japonés. Mucho se ha dicho de este concepto japonés, pero al usarla en una oración uno podría entender esta palabra como “una manera de vivir cuyo foco es encontrar la belleza dentro de las imperfecciones de la vida, y aceptar tranquilamente el ciclo natural de crecimiento y decadencia.” (Khodorkovsky, 2008).

Realmente aunque inventáramos una palabra para estos significados, éstos sin lugar a duda, perderían toda su profundidad, que no atiende sólo a una palabra, si no a una cultura, se perdería todo ese verdadero significado que tienen estas bonitas palabras. Lo mismo podría ocurrir con el termino “arte” y “artista” occidental que parece atender a un concepto inmutable, palabra que parece usarse como una red para “atrapar” al “arte” y a los “artistas” de otras culturas, o para utilizar como juez en lo que se considera arte y no a razón de nuestros propios criterios, y como en las palabras anteriores, usar palabras nuestras, las despojaría de su verdadero significado dentro de sus comunidades de origen.

En la historia de la humanidad, diferentes comunidades han ido creciendo, creando sus costumbres, y construyendo una identidad, una cultura. Esto no sería posible, sin una manera de poder transferir estos conocimientos de una generación a otra, y empezó a ser posible gracias al desarrollo del lenguaje y la escritura. Gracias al lenguaje y la escritura, se ha podido preservar estas costumbres, estas identidades y culturas a lo largo de los siglos, y de esta manera, se han ido utilizando los orígenes como cimientos de estos conocimientos de pueblos que de generación en generación se han ido articulando y ampliando. Hay comunidades, que a lo largo de la historia, han crecido de una manera más rápida, (han crecido, que no siempre es sinónimo de evolucionar) y esto las han llevado ha tener más poder. Pero, ¿Cómo uno consigue ese poder? Luchando por la supremacía de unos pueblos sobre otros, y ¿Esto como se hacia? Y se hace… Aniquilando y destruyendo la cultura de los pueblos “enemigos”. En muchas ocasiones, se ha usado el cambio de una cultura a otra como chantaje para o bien, no morir, o como un aparente acuerdo a cambio de protección de pueblos menores de aquellos otros pueblos enemigos, sin saber que mas que un acuerdo era un sometimiento, instaurando en algunas ocasiones de manera progresiva, en otras no tanto, de la cultura invasora. Ocurría lo que se denomina, espistemicidio, que es la destrucción de otras formas de saberes, de conocimientos, por considerarles conocimientos menores. Se usa sobre todo para hablar del colonialismo, pero el espistemicidio es algo que ha ocurrido siempre y sigue pasando. Ocurre cuando se relega el arte y a sus artistas de otras culturas por considerarles inferiores, por ser pueblos menores en comparación a otros mas grandes con más poder en la historia. Con esto quiero decir, que, a lo largo de la historia hay muchas formas de conocimiento que por desaparición o por destrucción deliberada, se han perdido, y por eso hoy día, el arte que conservamos de muchas culturas, y la figura del “artista” son extremadamente importantes conservarlas y darles valor. Es importante conocer sus lenguajes, para no caer en el error de mirar a estas culturas con el nuestro y perder su conocimiento por el camino. Por lo tanto, preguntar sobre que es arte y sobre que es ser artista y que es para el artista ser artista, en estos términos y conceptos, solo nos podremos mover dentro de nuestra cultura occidental. A lo largo de la historia, han surgido diferentes acontecimientos que han dado resultado al mapa de culturas que tenemos hoy día, haciéndonos una idea de quien ejerce más poder sobre quien, que tipos de culturas son las prominentes, cuales es su lenguaje y su pensamiento. Hoy día, con la globalización, debido al avance en las telecomunicaciones, se genera una nueva forma de epistemicidio, a diferencia de lo que se puede pensar sobre que, a mas conectados, mas mar de conocimiento tenemos a través de la multitud de fuentes de información que existen, pero lo cierto es que, en mi opinión, esto no ocurre. A la vista está que, la irrupción de las nuevas a tecnologías ha generado que cambien nuestras costumbres, nuestra cultura, y también está alterando los modos de vida de los lugares mas recónditos del planeta, ya que la modernidad también está suprimiendo formas marginales de conocimiento (Philipps, 2017). Por lo que hoy día, es muy importante la defensa, preservación y difusión de una buena enseñanza en el arte y el papel de sus artistas, y en general, de todas las enseñanzas dentro de las humanidades. Con todo esto quiero llegar a ¿Sobre que tipo de pensamiento se rige el mundo? ¿Sobre que cimientos nos movemos? ¿Qué tipo de lenguaje es? ¿De donde viene? Partiendo de la palabra, “epistemicido”(destrucción de un saber), que viene de “episteme” que es un término griego, cuya raíz viene a significar «saber» o «conocimiento», que se suele traducir por «ciencia», y con el que los filósofos griegos se referían al verdadero conocimiento, por contraposición al conocimiento aparente, a la creencia razonable. Para Platón, la episteme es el verdadero conocimiento, que sólo puede serlo de lo inmutable, de la verdadera realidad, de las Ideas, en contraposición a la «doxa», a la «opinión», al conocimiento de la realidad sensible. Para Aristóteles, sin embargo, la episteme sería el conocimiento obtenido mediante la demostración. (Fouce, 2001). Pero para estos filósofos, todo otro conocimiento que no sea racional no existe. Y no nos olvidemos, que nuestro pensamiento occidental, se cimienta en estas premisas, de las que Sócrates, es considerado el padre. Por lo que con estas premisas dejaríamos fuera completamente a otras culturas.

¿Qué pensaran por conocimiento otras culturas? En la filosofía Hindú no importa el pensador si no, los pensamientos que se han ido conservando de generación en generación, en base a lo eterno y no a lo temporal, la Filosofía Oriental por ejemplo, se diferencia de la Occidental por su componente tradicionalista y su interpretación mística de la realidad. Muchos filósofos de Occidente no consideran a estas doctrinas como filosóficas, sin embargo, Egipto fue la cuna del conocimiento oriental y de la mayoría de las teorías místicas, que también influyeron en el pensamiento de los antiguos filósofos griegos.

Las religiones Orientales conservan una concepción del hombre como parte de la naturaleza con un poder potencial dentro de si mismo, mientras que Occidente lo separó de ella privilegiando como paradigma a la razón. Nieztsche criticaría duramente lo que para el son los cimientos de la filosofía occidental con base socrática, tildando de un ejercicio de “egipticismo” (haciendo alusión al acto de embalsamar que realizaban los egipcios a los cadáveres para que estos se mantuvieron incorruptibles para el camino hacia la eternidad) sobre las cosas mutables, vaciando y embalsamando a la vida para dejarla inmóvil. Y terminaría diciendo que “Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque aún continuamos creyendo en la gramática” (Nietzsche, 1887). Y apostaba por un mundo que el llamaba “dionisiaco”, volver a la fuerza de la tierra, al mundo de los mitos anterior a la filosofía griega, un mundo de devenires, de pasiones propias del ser humano, que no han sido si no, duramente reprimidas desde que los filósofos empezaron a ensalzar aquello que adoraban con conceptos, para dar paso a la palabra, a un mundo de conceptos en la que la vida no fluye si no que se encierra sin mas posibilidades que permanecer latente en un mundo de ideas inmutables.

¿Qué ocurre pues con el concepto de “artista”? ¿Desde que lugar hablamos sobre el concepto de “artista”? ¿Desde el nuestro, el occidental? ¿Cultura predominante que parece dictarle al mundo en que modo debe hablar y pensar? Que paradoja que, hablando de arte, de un arte mal enseñado, generamos conflictos de conceptos, tal vez, dejando inmóvil como decía Nieztsche sobre los conceptos y la vida, en este caso, al propio arte, a las obras y objetos artísticos, y con esos mismos conceptos, seguimos vaciando al arte de otras culturas, despojándolas de su verdadero significado, destruyendo por el camino, su verdadero conocimiento. Las culturas se mueven no solo en un mundo de conceptos, de la razón, si no también de rituales, de pasiones, de devenires, o utilizan a la naturaleza como modelo, en donde no existe un arte inmutable si no un arte que atiende a su propia cultura y sus necesidades, y los “artistas” de estas culturas, no son si no, individuos que contribuyen dentro de su comunidad a esas necesidades, como lo hace el brujo, un santero, un “jefe”, un anciano, o un individuo que caza, porque todos ellos tienen una función común dentro de su comunidad.

Alrededor del rio Omo que pasa por Etiopía, Sudan y Kenia, existen grupos de tribus, actualmente en peligro de extinción, que pintan sus cuerpos con pigmentos, que pueden cambiar varias veces al día según su estado de animo. En una cultura occidental, este acto de pintarse el cuerpo, del uso del cuerpo como “lienzo” se le puede llamar “performance”, pero en estas culturas, este acto de pintarse el cuerpo y adornarlo con plantas y elementos animales atiende a una practica ancestral que seguían y siguen niños ancianos adultos…con la finalidad de aprender a observar su entorno para integrarse en la naturaleza. No existe una norma, cada uno debe seguir sus propias observaciones y guiarse por sus instintos, para ellos, esto es su símbolo de belleza, ellos los “artistas” usando su propio cuerpo, y la naturaleza guía a la que seguir.

Las artes Zen, pertenecen a la filosofía zen, mezcla de filosofías de tres culturas diferentes, Es una forma de vida típicamente japonesa, y aún así refleja el misticismo de la India, el amor de la naturalidad y espontaneidad del Taoísmo y el pragmatismo profundo de la mente Confusianista, aunque es puramente budista. (Capra, 1975). A diferencia de otras corrientes de pensamiento, como por ejemplo la religión cristiana en la que existe un dios que juzga al que tienes que rendirle culto y fidelidad, para después de morir tener una sentencia al que este dios decidirá si mereces la vida en el cielo o sufrir eternamente en los infiernos. El dios simboliza algo inalcanzable, y es un despropósito creerse en algún momento poder ser el. La filosofía Zen, habla del despertar de Buda, algo que todo aquel puede conseguir en vida, el despertar de Buddha y el enseñar de Buddha, que todos tenemos el potencial de lograr la iluminación son la esencia del Budismo, algo impensable en el cristianismo. Es una transmisión especial que es externa a las escrituras. No sostenida por palabras ni letras, no es un mundo de conceptos, ni de pensamientos rígidos, apuntando directamente a la mente humana, mirando directamente a la naturaleza propia. (Capra, 1975). No existe la figura de artista si no de maestro, que será aquel que alcance el dominio de la técnica, en un continuo aprendizaje, donde existen unos niveles, sin embargo, en cuanto mayor sea el nivel alcanzado, menos se menciona, dado que alardear del dominio de “algo” ya suele ser un síntoma de su no dominio. Toda esta practica es lo mismo en las artes Zen, es un arte que no tiene un fin, el propio camino es el fin, un camino al que seguir concienzudamente con el maestro, en el que nos surgirán dificultades pero no se persiste, un camino que uno debe recorrer por si mismo. Reflejo de la propia filosofía Zen.

Para los algunos pueblos nativos de norte América, el artista es aquel al que ellos llaman alfarero, o escultor, al que produce piezas por y para la comunidad, tanto de uso cotidiano como un cuenco hasta una figura ritual. La idea de un “arte” encerrado en la vitrina de un museo, les horroriza, porque como ellos dicen, “nosotros realizamos piezas vitales”.

Edvard Munch (Loten, Noruega. 1863-1944, Ekely, Noruega) diría de si mismo como artista: «Estaba al borde de la locura: era sólo tocar y caer». «Así como Leonardo estudió la anatomía humana y disecó cuerpos, yo trato de disecar almas». «Mis problemas son parte de mí y por lo tanto de mi arte. Ellos son indistinguibles de mí, y su tratamiento destruiría mi arte. Quiero mantener esos sufrimientos».(Marcelo Miranda C., Eva Miranda C, Matías Molina D, Rev Med Chile, 2013) Su arte se debía a su propio sufrimiento, y para el, como artista, debía sumergirse totalmente en ellos, para diseccionar su propia alma. Munch fue uno de los miembros fundadores del movimiento expresionista. El expresionismo surgió en Alemania antes y durante de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y en el periodo de entreguerras (1918-1939). El expresionismo defendía la libertad individual, la primacía de la expresión subjetiva.

Dando un gran salto en el tiempo, en Egipto, los “artistas” egipcios eran artesanos, que, atendiendo al carácter simbólico de sus creencias, debían seguir estrictamente las normas marcadas que permanecieron casi inmutables durante los aproximadamente tres milenios que duró su civilización. Sin embargo, existió un periodo en el que cambio que se produjo en estas “normas” fue muy notable, y fue con la llegada al trono de Amenofis IV, considerado un hereje, dado que rompió con con muchas costumbres de larga tradición. Encargaba obras en las que se le representara fielmente, y la aparente rigidez de las obras de los anteriores faraones, desapareció dando entrada al movimiento, quizá, influencias que obtuvo Amenofis IV al haber viajada a Creta, donde se encuentran obras cuyos artistas gustaban de representar el movimiento.

Esto no es muy diferente a lo que cientos de años mas tarde, dando un salto a Europa al Quattrocento Italiano cuando el pintor Andrea Mantegna cuando pinta para Francesco Gonzaga para el palacio local, hace un tipo de obras, y cuando pinta, el Parnaso para Isabelle de este, su esposa, las hace de otra manera. Él es el mismo pintor, pero en cambio pinta de dos maneras diferentes, en función de quién es el que le hace el pedido (Campás, 2017).

¿Qué diferencia existía en este acto entre los artistas egipcios a los que se les encarga un estilo y con la llegada de Amenofis IV se les pide otro estilo muy diferente, con los encargos tan diferentes que se le encomendaban a Andrea Mantegna? ¿No son ambos, individuos que reciben un encomiendo y desde el cual se canalizan el pensamiento de una época a través de los símbolos en donde, en ese momento, sus culturas se cimientan? No son todos los artistas anónimos mencionados y los conocidos individuos que ejercen como medio transmisor de ideas del mundo que les rodea, con sus costumbres, sus símbolos, incluyendo las normas y la rigidez de las diferentes épocas que le haya tocado vivir? ¿Qué es un artista pues si no, canalizadores de vida? Independientemente del lugar de donde se encuentren, independientemente de la época, independientemente de las valoraciones externas… de las normas de cada época, de los lenguajes, todos los artistas a través de ellos, de sus sentidos, han canalizado un mundo y lo han expresado ya sea como un principio de una posible imitación a través de las pinturas parietales, posiblemente fruto de que las primeras formas de comunicación eran por imitación de sonidos, aunque frente a estos hallazgos sólo nos podemos mover por hipótesis. Atendiendo a una estricta representación de símbolos místicos y religiosos para que la vida en la tierra y en el mas allá puedan coexistir sin alteraciones que dificulten este transito como en el arte egipcio, o bien buscando un idealismo estético por los griegos, o creando figuras con vida propia que mantengan la armonía de una comunidad como los Moai Kava Kava de los Rapa nui, o usando el propio cuerpo como búsqueda del mimetismo con la naturaleza para formar parte de ella, como las tribus del sur de Etiopía, Surma y Mursi, o bien ideando sistemas de producción para ensamblar objetos de piezas estandarizadas (Ledderose, 2000), como el sistema modular chino, o en la búsqueda por dominar al cuerpo y la mente, para volverse contemplativa y aprender a fluir y ser ligeros, igual que un trazo de arte Zen, fruto de un camino de conocimiento y dominio de uno mismo que da lugar a no un artista si no a la maestría de una filosofía…o ya sea buscando crear un “crash” mental a un publico aparentemente dormido creando mundos conceptuales que insten a indagar en ellos… como las instalaciones de Chiharu Shiota, o utilizando la publicidad como arma arrojadiza en un mundo capitalista, de publicidad y consumo como Joe Webb con sus collages, o aprovechando los espacios públicos para convertirlos en un lugar de encuentro y disfrute de un espacio por y para todos como la Fuente Crown de Jaume Plensa en Chicago, o utilizando a la propia naturaleza como arte a través del Land Art, o haciendo una llamada a los sueños para sucumbir a ellos como el cineasta de animación stop motion Jan Svankmajer, que para ver nos invita a cerrar los ojos.

El artista, nunca ha cambiado, cambia el mundo, pero los artistas han estado y estarán al servicio de ese mundo que a veces pide ser exaltado, otras cuestionado, a veces se le rinde culto, y otras, se sume en la desesperanza mas absoluta y fruto de la asfixia, se gritan cambios, a veces hay que abrir los ojos, y otras, cerrarlos para poder ver hacia dentro, todo dependerá de el lugar del planeta en donde se encuentre, en que lenguaje se comunique con el, y fruto de ello será la manera en la que un artista, hable a ese mundo.

Fuentes de información:

Akenatón y el triunfo del naturalismo. Historia del arte. (2017). Disponible en: http://www.historiadelarte.us/egipto/akenaton-y-el-triunfo-del-naturalismo/ (Consulta 8/11/2017)

Aníbal F. Del Olmo (2008). Pirahã, la tribu maldita. IX Congreso Argentino de Antropología Social. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Misiones, Posadas. Disponible en: https://www.aacademica.org/000-080/353 (Consulta 2/11/2017)

Campbell, R. (1987). La cultura de la Isla de Pascua. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.

Campás i Montaner, J. (2017). El artista a lo largo de la historia. Universitat Oberta de Catalunya.

Campás i Montaner, J. (2017) Història de l’art – Bloc 5 – La intenció de l’artista. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=VqZ7nyp7d3o&feature=youtu.be (Consulta: 30/11/2017)

Capra, F. (1975). The tao of physics. Editorial Shambhala Publications.

El conocimiento de otras culturas y la ciencia. Internauta sin pausa. Filosofía de la ciencia. (2017).Disponible en: https://filotecnologa.files.wordpress.com/2011/09/unidad-i_el-conocimiento-en-otras-culturas-y-la-ciencia_filotecnologa.pdf (Consulta 2/11/2017)

Fouce, J.M. (2001). Episteme. Glosario de Filosofía. Disponible en: http://www.webdianoia.com/glosario/display.php?action=view&id=114 (Consulta: 8/11/2017)

Gombrich, E. (1997). La historia del arte. London: Phaidon.

Hernandez Fiero, V.M. (2017) Lenguaje: Creación y expresión del pensamiento. Mass Production. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n19/19_vhernandez.html (Consulta: 2/11/2017)

Khodorkovsky, M. (2008).Ten Most Difficult Words to Translate – ALTA Language Services. Disponible en: https://www.altalang.com/beyond-words/2008/10/12/ten-most-difficult-words-to-translate/ (Consulta: 2/11/2017)

Ledderose, L. (2000). Introduction. En: Ten Thousand Things. Module and Mass Production. Princeton : Princeton University Press.

Miranda C, Marcelo, Miranda C, Eva, & Molina D, Matías. (2013). Edvard Munch: enfermedad y genialidad en el gran artista noruego. Revista médica de Chile,141(6), 774-779. Disponible en: https://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872013000600012 (Consulta 8/11/2017)

Philipps Zeballos, A. (2017) Epistemicidio: Así es como la modernidad suprime formas marginales de conocimiento. Disponible en: http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/211912 (Consulta: 13/11/2017)

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Shiner, L. (2004) En: La invención del arte : una historia cultural, Barcelona: [etc.] Paidós.

Shiota, C. Disponible en: http://www.chiharu-shiota.com/en/ (Consulta: 14/11/2017)

Svankmajer, J., Castro, E. y Lacalle, J. (2012). Para ver cierra los ojos. Logroño: Pepitas de Calabaza.

Thomas, R. (1986) Sabi-wabi-zen. VII – La perfección técnica. El zen y las artes japonesas. Barcelona : Edicomunicación

Webb, J. Disponible en: http://www.joewebbart.com/ Consulta 14/11/2017)

Fotograma: Joseph Beuys – Todo ser humano es un artista

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